• Matías Latorre

Super Hero: el Dragon Ball moderno

Para nadie en el mundo es desconocido Dragon Ball. La historia de Son Goku, Vegeta, y sus amigos impactó al mundo entero, y especialmente a Latinoamérica, desde 1984 en adelante. Tal es su éxito, que la franquicia japonesa sigue vigente después de casi 40 años de existencia a través de nuevas series, mangas y videojuegos. Sin embargo, ¿vale la pena el Dragon Ball moderno? ¿O cómo dice el dicho: "todo tiempo pasado fue mejor"?


La respuesta está en la recién estrenada película Dragon Ball Super: Super Hero. La historia trata sobre el regreso de la Patrulla Roja, clásica organización antagonista de la saga cuyo fin es la conquista del mundo. Años después de la derrota de Cell, el androide más poderoso que han construido, Dr. Hedo, nieto del científico de la organización, crea a los superhéroes artificiales Gamma 1 y Gamma 2 para eliminar a los protagonistas que, en un giro sorpresivo, no son Goku y Vegeta, los indiscutidos ejes centrales de la historia hasta ahora.


Esta vez, la carga protagónica recae en Piccolo y Son Gohan, hijo de Goku. A Piccolo lo vemos en distintas facetas, como investigar, pelear, e incluso ser niñera de Pan, la hija de su discípulo. El cambio protagónico a personajes que estaban relegados como secundarios, hace que la película tenga la oportunidad de explorar una mirada refrescante en la relación maestro-discípulo de Piccolo y Gohan; o que, como antiguo villano convertido en héroe, Piccolo es el único que puede entender que Gamma 1 y 2, autoproclamados súper héroes que luchan por la justicia, en realidad están siendo manipulados por la Patrulla Roja y realizan actos malignos sin darse cuenta. Es en la interacción entre los protagonistas y los androides dónde el tema del relato sale a relucir: "¿Qué significa ser un súper héroe?"



Y son estos contrastes entre los personajes lo que le da sabor al guión escrito por Akira Toriyama, creador de la franquicia. Comúnmente, Dragon Ball se conoce por gritos, peleas, y cambios de color del pelo. Sin embargo, es mucho más que eso, ya que abarca un amplio espectro de géneros narrativos. Ya sea artes marciales (los Tenkaichi Budokai) space opera (saga de Freezer/ Broly), viajes temporales (Saga de Cell/ Trunks del futuro) o sus historias autoconclusivas (Cowa!, Jaco el patrullero galáctico) Toriyama siempre pone total énfasis en sus personajes, cuyas personalidades y diseños son tan característicos que los sientes vivos. Así como la anterior película de la franquicia, Dragon Ball Súper: Broly, tomaba los aspectos más dramáticos y épicos de la saga; Super Hero es una película dónde el humor (otro fuerte de Toriyama) es central y nace de las personalidades, interacciones y el contexto que rodea a los personajes. Hay un absurdo muy divertido al ver a estos guerreros súper poderosos enfrentarse a situaciones cotidianas, y es este tipo de comedia, típica de Dragon Ball, donde más brilla la historia, además de que permite tocar el tema de la película de forma más interesante pero no tan notoria cómo uno quisiera. Hay que inferir varias cosas con el fin de encontrar sustento en el relato, algo muy común en las historias autoconclusivas del autor, donde plantea ideas y trasfondos interesantes pero el subtexto requiere de un empujón dramático para que salga a la luz.



Otro fuerte que tiene la cinta es la innovación en su ejecución narrativa. Toriyama tiene un estilo distintivo que ha ido evolucionando desde los diseños más suaves y detallados del inicio de Dragon Ball, pasando por los personajes angulares de la etapa Z, y la combinación de ambos en Super. Aunque las adaptaciones animadas hacen un gran trabajo, no siempre se lograba rescatar en su cabalidad la expresividad del autor. Con la nueva animación 3DCGI, lo que vemos es exactamente el diseño de Toriyama en vida, sin interpretaciones de otras manos, y esto incluye su forma de colorear, de hacer líneas, entre otros detalles. Es ver exactamente las ilustraciones modernas del autor. Sin embargo, esta técnica animada funciona perfecto en las escenas de acción, pero es menos efectiva en todo lo demás, dónde si bien los personajes pueden tener más manierismos propios en la actuación, también cae en ángulos extraños o rigidez en los movimientos. Aún así, uno se acostumbra debido a todos los otros aspectos que potencian a la película.


Si bien esta iteración tiene los mejores aspectos de la franquicia, también tiene las peores: transformaciones sin ningún build-up dramático, o reutilización de conceptos pasados sin una justificación satisfactoria dentro de la cinta. A pesar de esto, no empaña la experiencia, que logra una ejecución narrativa más fluida que Broly, pero menos impactante.


Y es por esto que Dragon Ball sigue vigente: porque sus personajes, ya sea principales o secundarios, traspasan la pantalla y conectan con el espectador. La versión actual de la franquicia logra cautivar con los mejores aspectos de su historia, y aunque acarree algunos males, no empañan el visionado de Super Hero, que se presenta con grandiosidad, frescura y mucha diversión.





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