• Alberto Monje

Sonríe: Tu Mente lo hace Real

Un terror correcto, pero demasiado mezquino que funciona aunque no asusta, junto a una interesante metáfora sobre cargar con el peso de un trauma.



Sonríe (2022) es la nueva apuesta de terror de Paramount Pictures. Dirigida por el debutante Parker Finn, está basada en un cortometraje del mismo director llamado Laura No Ha Dormido, presentado en el festival South By Southwest 2020 y que fue muy bien recibido por la audiencia, ganando incluso el premio especial del jurado en dicha ocasión.


La película se centra en la historia de la doctora Rose Cotter, interpretada por Sosie Bacon (13 Reasons Why) -hija de Kevin Bacon y Kyra Sedgwick-, una terapeuta que trabaja en un hospital psiquiátrico y que le toca presenciar a una paciente quitarse la vida de manera sangrienta y extraña mientras esta le sonríe. A partir de esta situación traumática y sumado al estrés y cansancio que arrastra, la Dra. Cotter comienza a experimentar inquietantes sucesos que sencillamente no consigue explicar. Y a medida que un terror abrumador comienza a apoderarse de los distintos ámbitos de su vida, Rose se va quedando cada vez más sola ya que nadie en su círculo es capaz de ver o comprender lo que la está acechando. Ni su políticamente correcto novio (Jessie T. Usher), ni su experimentada psiquiatra (Robin Weigert), ni su estructurada hermana (Gillian Zinser), ni su exnovio detective (Kyle Gallner) parecen poder ayudarla. Es así como Rose debe escarbar en su traumático y oscuro pasado para lograr enfrentar y sobrevivir a esta fuerza maligna que la persigue y amenaza con matarla.


La película comienza con buen gancho y el interés va creciendo, sostenido en una entretenida trama de misterio que va jugando con la dualidad de amenaza real vs amenaza psicológica. Pero todo esto rápidamente se va diluyendo en la medida en que la trama central se va quedando sola en pantalla, así como la protagonista quien va perdiendo respaldo de sus aliados. De a poco nos vamos encontrando con muchas escenas sucesivas de más o menos lo mismo, donde terminamos viendo muchas veces a la protagonista sola en escena conflictuando con esta fuerza maligna que tristemente solo ella parece percibir. El desarrollo tanto de la trama como de las escenas se vuelve predecible y hasta los impactos de terror están puestos justo donde deberían estar. En ese sentido es una película que cumple con lo que se espera, pero sin entregar nada más allá. Ni sorpresa, ni terror profundo, ni contradicciones o matices de los personajes, ni giros potentes de trama, ni ningún otro recurso que no sea esperable. Es economía absoluta, aunque una más eficiente que efectiva.





Los personajes están puestos estrictamente en función y al servicio de la trama central. No se llega a explorar en detalles sobre ni uno y ni siquiera de la propia Dra. Rose Cotter alcanzamos a saber mucho más, pese a que una parte importante del conflicto de la historia descansa en el factor de la propia relación de la protagonista con las heridas del trauma en su vida.

Una apuesta demasiado económica en sus recursos, tanto los que invierte como los que resultan a partir del montaje y los códigos propios del género. Que te deja una sensación extraña como si el terror no terminara nunca de desatarse. Y cuando definitivamente ya se ha manifestado casi por protocolo, esto es ya muy avanzada la película. A rescatar, el simbolismo que plantea la película sobre los traumas no tratados y del mandato de ser feliz: sonreír y seguir adelante a cómo de lugar. Si es necesario vivir en terapia y ajustándose a una disciplina que nos contenga y nos impida el desborde… entonces, que así sea. Es importante seguir sonriendo y si es necesario, hasta quitarse la vida sonriendo.

- “Tu mente lo hace real”. Es lo que le dice una de las encarnaciones de esta fuerza maligna a la Dra. Cotter en una confrontación, apelando a una idea basal que sustenta el motor del terror en esa historia. La idea de que un trauma no tratado, puede convertirse en una verdadera amenaza para la integridad y la salud de una persona.

Sabemos que la mente es demasiado poderosa, quizá mucho más de lo que nos atrevamos a reconocer. Y por esta misma razón, cuando el truco ya es conocido y más aún, esperado, entonces la sorpresa desaparece y la diversión no ocurre. En este caso, el terror no ocurre.


Si lo que buscas es estar en la punta del asiento a los saltos, creo que esta no será tu película favorita. En cambio, para disfrutar de una historia sencilla, oscura y misteriosa, pero sin demasiados sobresaltos, Sonríe puede ser perfectamente una buena alternativa, que cumple, pero economiza tanto en sus recursos que termina por estirar un chicle que, en realidad, al final del tramo ya no sabe tan bien.


9 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo